TOLEDO

CORPO

Atlante, obra en fieltro de Bruno Ceccobelli, 2004, bajo el alfarje del siglo XV tallado en madera policromada, en la sala de entrada al museo.

TOLEDO

CORPO

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Atlante, obra en fieltro de Bruno Ceccobelli, 2004, bajo el alfarje del siglo XV tallado en madera policromada, en la sala de entrada al museo.

ANTIGUO CONVENTO DE SANTA FE

La Colección Roberto Polo. Centro de Arte Moderno y Contemporáneo de Castilla-La Mancha (CORPO) es una iniciativa del Gobierno de esta Comunidad Autónoma. Inaugurado el 27 de marzo de 2019, este museo es uno de los pocos que existen en el mundo creados por un Gobierno para albergar una colección privada. Su proyecto es instalar sedes permanentes en dos ciudades de esta comunidad autónoma, ambas declaradas Patrimonio Histórico Mundial por la UNESCO: Toledo y Cuenca. El edificio que ya acoge sus fondos en Toledo es el antiguo convento de Santa Fe, construido entre los siglos IX y XVIII, con categoría de Bien de Interés Cultural en su condición de Monumento Nacional. En un futuro próximo, su emplazamiento se prolongará a la ciudad de Cuenca, polo neurálgico del arte abstracto en España.

CORPO nace bajo la dirección artística de Rafael Sierra y está regido por la Fundación Colección Roberto Polo, una institución de interés público que tiene también como finalidad que el centro de arte funcione como un organismo activo para la creación y el estudio, convocando becas y estancias de artistas e historiadores del arte que se nutran de su contenido, en diálogo permanente con la cultura y la historia de las ciudades en las que se ubica. Objetivo fundamental para ello es también la constante interacción con colectivos sociales y académicos de su entorno, tales como sus escuelas de arte, su universidad y los centros educativos, principalmente de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.

La instalación museográfica de la Colección Roberto Polo en la primera de sus sedes, el antiguo convento de Santa Fe, en Toledo, se articula siguiendo un orden cronológico en el que se aprecia la evolución del arte desde mediados del siglo XIX hasta nuestros días. Ha sido diseñada por el arquitecto Juan Pablo Rodríguez Frade (Premio Nacional de Restauración y Conservación de Bienes Culturales, autor entre otros proyectos del Museo de la Alhambra y del Museo Arqueológico Nacional), logrando un escenario ideal para el diálogo del arte moderno y contemporáneo con la arquitectura del edificio (andalusí de los siglos IX-XI, mudéjar del siglo XIII, ampliado y remodelado entre el XVI y el XVIII) y sus huellas arqueológicas (fue palacio califal y taifa entre los siglos IX y XI; antes aún, emplazamiento estratégico del reino visigodo de Toledo).

Son alrededor de 8.000 metros cuadrados distribuidos en 12 salas al uso, a las que se suman los siguientes espacios: la Capilla de Belén (qubba islámica o lugar de oración de uso palaciego, convertido por las órdenes cristianas en templo funerario), el ábside y la sala de arcos polilobulados (construidos ambos bajo la Orden de Calatrava a mediados del siglo XIII) y el patio islámico, sobre el que posteriormente se estableció el claustro; la Iglesia de Santiago (obra del arquitecto de origen flamenco Antón Egas, proyectada en el siglo XVI) y una escalera central barroca (obra de Jorge Manuel Theotocópuli, hijo natural de El Greco, siglo XVIII).

El lugar estratégico donde se levanta el antiguo convento de Santa Fe, divisando el horizonte a las puertas de la ciudadela, lo hizo ser enclave codiciado desde la prehistoria y a lo largo de los prolijos períodos históricos vividos protagónicamente por la ciudad. Puede decirse que Santa Fe es síntesis de su diversidad y riqueza cultural. Asentamiento de la primera monarquía goda, la base estructural de este convento se inicia con la construcción de un palacio en época de Abd al-Rahman III adosado a la muralla emiral que circundaba la ciudad, siglos IX-X. El palacio fue acrecentado y enriquecido en el siglo XI por el rey de la taifa de Toledo, al Ma´mum, recordado por su majestuosidad en las crónicas históricas.

Recuperado del dominio andalusí, será residencia de monarcas castellanos. Entre otros, aquí nació y vivió Alfonso X el Sabio. Con posterioridad en el lugar se asentó la Orden de Calatrava dejando una fuerte impronta arquitectónica en el conjunto (los mencionados ábside de Santa Fe y la sala de arcos polilobulados).  En la segunda mitad del siglo XV, por orden de Isabel la Católica, se instala la Orden Concepcionista, constituyendo la casa madre de esta compañía fundada por la santa Beatriz de Silva, quien residió en el convento y promovió el delicado alfarje de madera policromada que cubre las salas 1 y -1 del museo. Esta dependencia forma parte del complejo conventual construido a continuación por la Orden de las Comendadoras de Santiago, toda vez que llegaron a Santa Fe en el año 1503. Son las comendadoras las promotoras del convento tal y como hoy se conoce, construido alrededor de un claustro, aunque las obras se dilataron hasta el siglo XVIII, año en que se levanta la escalera barroca. A consecuencia de la desamortización, las santiaguesas abandonan las dependencias en 1855 y en 1873 entra la Comunidad de Ursulinas de la Sagrada Familia de Loreto, convirtiendo el edificio en colegio, que lo sería hasta su cierre en 1973. En este año, el histórico inmueble es adquirido por el gobierno castellano-manchego. Se sucede un tiempo de total abandono y, en 2003, es rehabilitado por el Instituto de Patrimonio Cultural de España (IPCE).

Convertirlo hoy en museo de la Colección Roberto Polo. Centro de Arte Moderno y Contemporáneo de Castilla-La Mancha es escribir una nueva página en la historia de la ciudad, la segunda más visitada de España; hoy que el arte y sus templos ocupan el lugar de la religión y su culto en la geografía universal, Toledo recobra la vanguardia de la contemporaneidad.

Sombras lunares, 2005, obra de Miquel Navarro en los restos arqueológicos del palacio de la época Andalusí (sala -1).